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La Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda es el brazo armado de la Cuarta Transformación.

Creada para prevenir y combatir las operaciones con recursos de procedencia ilícita y el financiamiento al terrorismo, se ha convertido, en el gobierno lopezobradorista, en uno de los instrumentos más eficaces para perseguir a quienes lavan dinero, a quienes defraudan, a quienes realizan outsourcing ilegal, a las empresas factureras y empresas fachada, a exfuncionarios públicos, empresas distribuidoras de medicamentos presuntamente corruptas, el narcotráfico y hasta a oscuras organizaciones de trata de blancas y pedofilia.

El titular de la UIF, Santiago Nieto, se ha enfocado en un objetivo fundamental: cero corrupción y cero impunidad.

A diferencia de sus antecesores, el actual titular es muy abierto a los medios de comunicación y como nunca antes se había visto, en sus 15 años de existencia, hace pública información de los casos que investiga y las cifras que implican, tanto como los montos de las cuentas que congela.

“Se les acabó la fiesta” a quienes actúan en contra de la ley, ha dicho reiteradamente el funcionario.

Nieto sigue la premisa fundamental que sintetiza la frase: “Sigue el dinero”. Son asombrosas las cifras de recursos multimillonarios que los presuntos delincuentes defraudan, que lavan y que cruzan en complicadas operaciones financieras y las cifras de las cuentas congeladas por la UIF.

Dejan ver claramente lo que quiere decir en alguna de sus más reiteradas frases: “Defraudar al fisco se convirtió en un deporte nacional”.

Con la cantidad y variedad de delitos que se cometen la frase podría ampliarse a una que diga: infringir la ley se convirtió en un deporte nacional.

Ayer, durante la conferencia de prensa mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador, Nieto mostró una serie de gráficos y mapas de seguimiento de empresas, personas y operaciones. Informó que en lo que va del sexenio se han presentado 160 denuncias en el 2019 (una cifra récord) y 17, en el 2020. Tales denuncias incluyen operaciones por 321,000 millones de pesos en depósitos y 289,000 millones en retiros.

Respecto al monto total de cuentas congeladas por la UIF, es de 4,554 millones, 723,319.35 de pesos.

El número total de cuentas bloqueadas es de 12,191, con un total de 52 millones 96,051 dólares.

Las actividades detrás de estas cuentas bloqueadas son fundamentalmente robo de hidrocarburo, corrupción política, trata y tráfico de migrantes, empresas fachada y factureras, narcotráfico, y recientemente se ha incorporado el tema de aduanas, el tema de secuestro y ya se investigan temas vinculados con el tráfico de armas.

La Unidad de Inteligencia Financiera lo que hace es verificar, recibir, analizar, diseminar, denunciar, bloquear cuentas en aquellos casos en donde se encuentran procesos ilegales de financiamiento ilícito de las campañas electorales, de trata de personas y de introducción del dinero al sistema financiero, de narcotráfico, tráfico de armas y tráfico de órganos.

Es de tal riesgo el trabajo que realiza la UIF que el año pasado blindó la información del personal de esa instancia administrativa.

Por razones de seguridad nacional y con el fin de proteger la vida del personal de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda, los datos de los servidores públicos adscritos a ella, con excepción de su titular, fueron reservados por un periodo de cinco años.

La UIF tiene una enorme responsabilidad en su actuación y sin duda es indispensable que realice un trabajo serio y responsable, porque sólo sobre esa base contará con la credibilidad y confianza institucional que requiere para combatir todos los delitos que enfrenta. Veremos.

 

El economista.

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