Es cierto. Hay decenas, y si sumamos a los del Banco de México, centenas de funcionarios públicos que están saliendo de los órganos reguladores como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) y la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar). Carlos Ramírez, presidente de la Consar, calificó en un tuit la salida de los funcionarios como un “preocupante y triste éxodo de talento que están sufriendo las comisiones reguladoras del sistema financiero”.

LOS 108 MIL PESOS, NETOS O BRUTOS, AHÍ LA DIFERENCIA

Cada cambio de sexenio, desde luego, hay quien deja las comisiones reguladoras. Pero ahora podemos ver un cambio distinto.
La preocupación ha sido en los funcionarios de nivel medio, los técnicos, con vocación de servicio civil de carrera, que conocen perfectamente los mercados y las entidades reguladas, y sí están dejando los órganos reguladores. La principal preocupación es la nueva Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, la que pone como límite salarial la del Presidente, cuya remuneración va a ser de 108 mil pesos mensuales. Y aquí hay toda una especulación sobre si los 108 mil pesos que gane López Obrador serán netos o brutos, porque ahí hay una enorme diferencia que tiene en ascuas los escalafones salariales de las comisiones reguladoras.

REGULADORES, CUIDADO CON LA CURVA DE APRENDIZAJE

Más allá del cambio sexenal, donde es natural que cualquier regulador traiga su equipo cercano, lo cierto es que sí hay preocupación del personal técnico, especializado, que es indispensable para regular. Por ejemplo, por mucho que haya nuevos funcionarios que lleguen con conocimiento de los mercados y de lo que hay por hacer, como es el caso de Adalberto Palma, quien será el nuevo presidente de la CNBV, sí preocupa la salida de funcionarios de nivel medio con experiencia. Las curvas de aprendizaje de los nuevos gobiernos suelen tomar tiempo. Los reguladores no se pueden dar el lujo de tener una curva de aprendizaje larga porque la regulación es día con día, y hay regulados… rudos, que pueden hacer de la suya, en cualquiera de los mercados: bancaria, bursátil, con las pensiones, en seguros.

CNBV, DOS VICEPRESIDENTES MENOS; FIDEICOMISO

En el caso de la CNBV, que va cerrando fuerte el sexenio, con la regulación a las Fintech, dando padrón de entidades reguladas o ayudando al grupo de respuesta rápida, en caso de problemas con el SPEI, ahí ya hay dos renuncias de vicepresidencias, la de Carlos Orta y Fernando Rodríguez, pero se estima que haya muchas más. El problema es la incertidumbre. En la CNBV hay un fideicomiso administrado por Hacienda, donde los funcionarios van depositando el 3% de su salario, y tienen derecho a ejercer dicho monto a partir del tercer año de trabajar en la CNBV. Para muchos, ese derecho ya no lo podrán ejercer porque hay incertidumbre sobre el fideicomiso (vaya, en otras dependencias gubernamentales está el seguro de separación de MetLife, en cuentas individualizadas). También hay incertidumbre sobre los salarios que se van a ganar, de si el Presidente electo va a ganar 108 mil pesos mensuales netos o brutos, porque de ahí baja. Y claro, también hay incertidumbre por el equipo que traerían los nuevos reguladores. En la CNBV, presidida por Bernardo González Rosas, hay diez vicepresidencias. Dos ya son vacantes. El equipo de transición habría solicitado cuatro, pero el riesgo es que muchas otras queden vacantes con sus respectivos equipos.

SEGUROS Y FIANZAS Y CONSAR, EN LAS MISMAS

En el caso de la CNSF, a cargo de Norma Alicia Rosas, tiene cuatro vicepresidencias. Y ahí hay un equipo con 20 años de experiencia, que conoce el sector asegurador, sus retos y… riesgos. Desde luego, habrá de tener cuidado en que no se vaya el equipo especializado. Lo mismo sucede en la Consar, a cargo de Carlos Ramírez, donde hay tres vicepresidencias, y en dos de éstas ya comenzó a irse la gente.

SALARIOS QUE EXCEDEN LOS 108 MIL, EN CASI TODOS

El salario bruto mensual de un vicepresidente de la CNBV es de 175 mil pesos. El salario bruto mensual de un director es de
171 mil pesos (nos recuerda el periodista Roberto González, en La Jornada). El salario neto de los vicepresidentes y directores, obviamente será más bajo, pero aun así, más elevado que el del Presidente, que será de 108 mil pesos. Ahí el dilema en que se encuentran todos los reguladores: menos salarios, sin su fondo de “salida” o retiro, con la misma carga laboral. Vaya, es normal que los nuevos reguladores del equipo de transición traigan parte de su equipo de confianza, sucede en todos los cambios sexenales, pero ahora con los menores salarios e incentivos, hay riesgo de que el personal técnico, capacitado, con experiencia, que sabe cómo, a quién y dónde regular esté pensando en salirse. Ahí el riesgo.

Dinero en Imagen 

José Yuste